“El futuro hito en salud será integrar en una solución datos clínicos, biológicos y contextuales”, Shaila Calvo, Head of eHealth & Biotech en Gradiant

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La salud digital avanza hacia modelos más personalizados, eficientes y seguros, impulsados por tecnologías como la inteligencia artificial, el aprendizaje federado, la gestión avanzada del dato o las soluciones de privacidad. En Gradiant, esta visión se traduce en proyectos europeos como ICAREWOUNDS, orientado a mejorar la gestión de heridas crónicas mediante un modelo de atención integrada, y FLUTE, centrado en el uso seguro de datos sanitarios para avanzar en IA aplicada al diagnóstico del cáncer de próstata.  

Al frente de esta línea está Shaila Calvo Almeida, recién nombrada Head of eHealth & Biotech tras más de cinco años como ingeniera-investigadora en el área de Sistemas Inteligentes. 

Hace cinco años llegabas a Gradiant como ingeniera investigadora junior y hoy asumes el liderazgo de eHealth & Biotech. ¿Cómo has vivido esa evolución? 

La verdad es que cada vez que lo pienso me parece increíble que ya hayan pasado cinco años. Cuando llegué a Gradiant estaba terminando el Máster de Teleco en la UVigo y todavía no tenía demasiado claro a qué quería dedicarme. Aunque había estudiado una ingeniería, la interacción con las personas siempre había sido muy importante para mí, así que unas prácticas centradas en aplicar inteligencia artificial al ámbito de la salud me parecieron una oportunidad muy motivadora. 

Poco después de incorporarme surgió una vacante como ingeniera-investigadora junior y pude empezar a trabajar en PERSIST, un proyecto europeo en el que desarrollé mi tesis de máster sobre el uso de IA para detectar células tumorales circulantes. Ahí también comencé a asumir pequeñas tareas de gestión. 

Después llegó la oportunidad de liderar un paquete de trabajo técnico en FLUTE. Recuerdo sentir mucha motivación, pero también bastante miedo por no estar preparada, probablemente por ese síndrome del impostor que tantas veces aparece. Aun así, acepté y creo que fue una de las decisiones que más me ayudó a crecer. Más tarde llegaron la coordinación técnica de ICAREWOUNDS y otros proyectos nacionales 

En paralelo, Gradiant me ofreció un plan de formación de dos años para prepararme para el puesto de Head of eHealth & Biotech, con formación en gestión, negocio y habilidades personales, además del acompañamiento de mi responsable y de otros compañeros y compañeras. 

Pero, más allá de los proyectos y las responsabilidades, creo que lo que realmente me ha traído hasta aquí son las personas. He tenido la suerte de aprender de quienes formaban parte del equipo cuando llegué, de quienes se fueron incorporando después y de muchos compañeros de otras áreas. Siempre he sentido mucho apoyo, confianza y paciencia, tanto en lo técnico como en lo personal y eso ha sido fundamental para animarme a asumir cada nuevo reto. 

Gradiant trabaja con tecnologías como IA, aprendizaje federado, big data o seguridad del dato, ¿Cómo se aplican estas tecnologías al sector eHealth & Biotech? ¿Qué impacto pueden llegar a tener? 

Bueno, igual que en el resto de campos, estas herramientas nacen con el objetivo de “hacernos la vida más fácil”. Es cierto que el sector de la salud es un ámbito muy delicado, no solo por la sensibilidad de los datos y la necesidad de protegerlos debidamente, sino también por el impacto tan directo que estas herramientas pueden tener en nuestra salud y bienestar, que al final es lo más importante para casi todos nosotros.  

Es por eso, que el uso de todas estas herramientas en el sector de la salud y la biotecnología necesitan un extra de protección y responsabilidad; pero un uso consciente y con comprensión de las mismas puede ser un apoyo tremendo tanto para los profesionales de la salud, como para nosotros como ciudadanos y pacientes.  

El caso típico del que solemos hablar es, por ejemplo, en una consulta de atención primaria. Las estadísticas dicen que un médico dispone de entre 7-10 minutos para atendernos en consulta, incluyendo el diálogo inicial, el leerse nuestra historia clínica, evaluarnos, tomar decisiones y explicarnos los próximos pasos. Como podemos imaginar, en este tiempo es muy difícil acceder a toda la información relevante para tomar decisiones, por ejemplo, encontrar relaciones con diagnósticos, tratamientos o consultas pasadas. Las tecnologías de IA son muy buenas analizando grandes cantidades de datos y encontrando patrones de forma rápida, de forma que el hecho de tener un modelo que pueda detectar las relaciones entre los nuevos síntomas/situaciones y eventos pasados y mostrarlos al profesional en tiempo real en la consulta, hace que la toma de decisiones sea mucho más informada y probablemente más eficiente.  

Para nosotros como pacientes esto puede traducirse, por ejemplo, en diagnósticos más correctos o rápidos, o en tratamientos más personalizados. Para los profesionales, en una mayor seguridad o información a la hora de tomar las decisiones. Y para los sistemas de salud, en un uso más eficiente de los recursos, por ejemplo, reduciendo las listas de espera por repetición de consultas o los costes asociados a tratamientos erróneos. Como digo, esto es solo un ejemplo, pero el uso de herramientas de IA y datos en salud puede ser infinita: desde la detección rápida de tumores en imágenes médicas hasta el apoyo al análisis genético para detectar el riesgo a desarrollar determinadas enfermedades para que se puedan aplicar medidas preventivas.  

Todas ellas son herramientas de apoyo muy potentes siempre que las usemos con responsabilidad y la decisión final sea tomada por profesionales expertos. En conclusión y como comentaba antes, otro aspecto crítico en este sector es que todos estos datos de los que estamos hablando son datos altamente sensibles. Desde un diagnóstico por una enfermedad hasta un dato genético. Por lo tanto, deben estar muy protegidos en todo momento, no solo en su uso por herramienta de IA sino ya solo por el hecho de estar almacenados en dispositivos digitales. Es por esto, por lo que todas las tecnologías asociadas con la privacidad y la seguridad de la información toman un papel crítico en este sector y deben estar presentes en todo momento en cualquier herramienta digital que se diseñe e implemente. 

Uno de los proyectos que coordinas es ICAREWOUNDS, el cual tiene como tecnología base la Inteligencia Artificial, ¿qué problema buscáis resolver con este proyecto? 

ICAREWOUNDS busca mejorar el cuidado de las heridas crónicas mediante herramientas digitales y de inteligencia artificial. Son heridas complejas, con tiempos de curación que pueden prolongarse entre cuatro meses y un año; tienen un gran impacto en la calidad de vida de los pacientes y en los sistemas sanitarios. 

Uno de los principales retos es que cada herida es diferente y existen múltiples opciones de tratamiento. Elegir la más adecuada requiere experiencia y depende tanto de sus características y tejidos como de otros factores, entre ellos la nutrición o la higiene. Sin embargo, la rotación del personal sanitario hace que no siempre sean atendidas por profesionales especializados. 

Por eso, ICAREWOUNDS propone un modelo de cuidado integral que reúne todos estos aspectos en una plataforma de apoyo para los profesionales. La herramienta concentra conocimiento experto y ofrece recomendaciones adaptadas al paciente y a su herida. Además, integra modelos de IA capaces de analizar automáticamente los tejidos a partir de una fotografía y ayudar a seleccionar el tratamiento más adecuado. 

El objetivo final es reducir los tiempos de curación, mejorar la calidad de vida de los pacientes y disminuir la carga sobre los sistemas sanitarios.  

Para conseguirlo, trabajamos en un consorcio internacional y multidisciplinar formado por entidades clínicas, socios tecnológicos y especialistas en aspectos socioeconómicos, éticos y regulatorios.  

Si hablamos de salud, tecnología e inteligencia artificial, hablamos de tener que tratar con muchos, muchos datos confidenciales, ¿Cómo abordáis la innovación sin comprometer la privacidad de los datos?  

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Principalmente considerando dos vías desde el propio diseño de los proyectos: por un lado, la ética y la regulación europea y nacional, que ya está muy comprometida con la protección de los datos y, de hecho, considera los datos de salud como una categoría especial que debe estar especialmente protegida. Por otro, a través de la investigación constante y desarrollo de nuevas tecnologías en materia de seguridad y privacidad.  

Una de las áreas de investigación más relevantes de Gradiant es precisamente la seguridad. El equipo de eSalud de Gradiant trabaja de forma estrecha con los equipos de seguridad y privacidad del centro para garantizar que todas las soluciones desarrolladas son seguras.  

Un buen ejemplo de la colaboración entre el equipo de eSalud y el área de seguridad y privacidad es precisamente el proyecto FLUTE. El objetivo de este proyecto es el desarrollo de una plataforma de aprendizaje federado para el entrenamiento seguro de modelos de IA, en este caso para apoyar el diagnóstico del cáncer de próstata. El aprendizaje federado consiste en entrenar los modelos sin la necesidad de sacar los datos de su origen, en este caso los hospitales.  

Para que se entienda mejor: imaginemos que queremos entrenar un modelo de IA para apoyar el diagnóstico de esta enfermedad sobre datos de pacientes de 3 hospitales distintos. Un modelo tradicional de Machine Learning requeriría que los datos de estos 3 hospitales de integrasen en un mismo lugar. Esto tiene retos importantes a nivel ético y regulatorio, que ralentiza mucho el proceso de compartición. Además, tiene riesgos de seguridad el propio hecho de mover esos datos del lugar de origen. El aprendizaje federado hace que, en lugar de llevarse los datos al modelo, se lleve el modelo a los datos, de forma que este se entrene directamente en los hospitales. Así damos solución a los retos de privacidad que he mencionado. Además, en este proyecto estamos añadiendo una capa más de seguridad a través de lo que son entornos de ejecución confiables (TEEs por sus siglas en inglés), que consiste en elementos que aportan seguridad a nivel de hardware, más allá de las propias técnicas de programación como tal que podamos aplicar. 

¿Cómo se construye tecnología que realmente llegue a los profesionales sanitarios y a los pacientes? 

La clave está en trabajar directamente con ellos en todas las fases del proyecto. Históricamente, los usuarios finales se incorporaban a los proyectos en las etapas de validación, de forma que las personas investigadoras/desarrolladoras de tecnología desarrollaban tecnología para ellos. Esto implicaba que muchas de las soluciones obtenidas estaban enfocadas a las necesidades que se suponía que tenían pacientes y personal sanitario, pero que en la mayoría de los casos no se ajustaban a la realidad.  

Este paradigma está cambiando para desarrollar tecnología con estas personas. A esta forma de trabajar se la conoce como co-creación e implica que los usuarios finales (en nuestro caso profesionales de la salud, pacientes, etc.) y todos los actores relevantes (p.ej. decisores de los sistemas de salud o expertos en regulación y ética) estén presentes desde las fases iniciales del proyecto, desde la propia toma de requisitos y diseño, pasando por la implementación y la final validación. El hecho de que los usuarios formen parte del proyecto desde el diseño implica que puedan dar su visión sobre las necesidades reales que experimentan y sus expectativas sobre como las soluciones desarrolladas pueden solventarlas.  

La única forma de hacer tecnología que se use realmente es que esta se adapte correctamente al día a día de la persona que la va a utilizar. Volvamos al ejemplo que os comentaba antes de los 10 minutos por consulta por parte de un médico de cabecera. Podemos desarrollar una herramienta súper avanzada de apoyo a la toma de decisión, pero si no es fácil de usar e integrable de forma sencilla en el flujo de una consulta médica, no se va a utilizar por muy eficaz que sea. Por eso, la única forma de conseguir que las herramientas desarrolladas se utilicen es preguntando directamente a quienes las van a usar. 

Después, por supuesto, para garantizar la transferencia real es necesario contar también con la perspectiva de los actores que deciden los flujos sanitarios y las tecnologías que se incorporarán, así como expertos en ética y regulación.  

En resumen: las soluciones deben co-crearse de forma multidisciplinar, teniendo en cuenta la perspectiva de todos los actores relevantes y no de forma aislada por expertos tecnológicos.  

Un ejemplo de éxito de la co-creación es precisamente la tecnología de KIUR, que acaba de lanzarse como una spin-off del equipo de eSalud de Gradiant. Esta tecnología lleva siendo co-creada desde Gradiant junto con expertos sanitarios del SERGAS/IISGS desde el año 2016, por lo que incorpora su conocimiento experto, necesidades identificadas y preferencias desde el inicio. 

¿Cuál crees que será el próximo gran hito tecnológico con gran impacto en el sector salud y farmacéutico?  

Bueno, la integración de la IA en muchos procesos de investigación, producción y asistenciales, por supuesto.  

La IA está ahí, pero el proceso de implantación en los sectores de la salud y la biotecnología todavía no es tan rápido como en otros sectores, así que queda mucho por hacer en este ámbito.  

Si me permitís particularizar en puntos concretos que me parecen muy interesantes, diría que, por un lado, el uso de IA para entender la complejidad de la composición e interacción molecular (ADN, proteínas, etc.) de las personas (y no solo, también de animales y otros organismos). Como sabemos, la IA es muy buena en analizar grandes cantidades de datos y buscar patrones, por lo que creo que un hito clave está precisamente en apoyarnos en estas herramientas para poder comprender mejor qué componentes están asociados con, por ejemplo, un mayor riesgo a desarrollar ciertas enfermedades o a reaccionar mejor o peor a ciertos fármacos.  

Por otro lado, me parece clave también el nuevo enfoque que se le está dando a la salud, con conceptos como el cuidado integral o el one health. La mayoría de modelos de IA en salud estaban basando sus predicciones en datos clínicos, sin considerar otros aspectos transversales como el entorno o el contexto social. Sin embargo, existen muchos estudios que demuestran la relevancia de estos aspectos en la salud, por lo que creo que el reto y el futuro hito tecnológico será conseguir integrar toda la información clínica, molecular, social, contextual, etc. en una misma solución, lo que nos permitirá enfocarnos hacia una medicina realmente más personalizada. 

Una carrera inspirada en el impacto social de la tecnología 

En 2022 nos decías que lo que más te gustaba de tu trabajo era su componente social. ¿Sigue siendo así? 

Sí, completamente. Os lo decía al principio, lo que más me motiva de mi trabajo es el diseñar soluciones que pueden tener un impacto positivo tan directo en la vida y bienestar de las personas. Creo que hay personas a las que les motiva mucho una tecnología en particular y el fin de esa tecnología no es tan relevante para ellos. En mi caso, es al revés, lo que me motiva realmente es el uso final, el objetivo de esa tecnología y el impacto que va a tener sobre las personas.  

Trabajando en este campo durante un tiempo puedes conocer la gran cantidad de necesidades que pueden tener tanto profesionales como pacientes y responsables de los cuidados y que quizás nunca nos paramos a pensar hasta que las escuchamos directamente o las vivimos. Muchas de estas necesidades pueden ser apoyadas a través de la tecnología, que al final es nuestro papel. Nosotros no podemos ayudar a curar a un paciente, pero sí que podemos aportar nuestro granito de arena para nutrir a los expertos de herramientas que apoyen y faciliten su trabajo y la toma de decisiones y para mí, eso es realmente motivador. 

Hablando de impacto y compromiso social, hace poco te hemos visto hablando de desarrollo tecnológico con perspectiva de género en nuestras Tech Talks, ¿crees que es un reto para el sector tecnológico, en concreto, en el sector salud, abordar la perspectiva de género?  

Completamente. Al menos, la incorporación de la perspectiva de género en la salud es ya un reto identificado y cada vez más presente, aunque todavía queda mucho por avanzar. Las diferencias relacionadas con el sexo biológico y con el género, entendido desde una perspectiva social y contextual, influyen directamente en nuestra salud y deben tenerse en cuenta al desarrollar soluciones de eSalud. 

En las enfermedades cardiovasculares, por ejemplo, no solo existen diferencias biológicas en los síntomas, sino también en la forma de buscar asistencia: algunos estudios indican que las mujeres tardan más en contactar con los servicios de emergencia o en acudir al médico ante un dolor en el pecho, aumentando así el riesgo de complicaciones. 

Esto demuestra la importancia de la escucha activa y la cocreación. Para diseñar tecnologías que respondan a estas situaciones, es necesario consultar a las mujeres y comprender los factores sociales y contextuales que influyen en sus decisiones. También es fundamental considerar el impacto de las hormonas en las distintas etapas de la vida. En este sentido, hace poco también en una entrevista de la iniciativa “Érase una Red” promovida por Hi Coruña, hablábamos del fenómeno FemTech y como precisamente la tecnología está despertando hacia considerar las necesidades de salud específicas de las mujeres. Por ejemplo, en ámbitos como la transición menopáusica. 

Si hablamos de talento, en España, solo una de cada tres personas matriculadas en estudios universitarios STEM es mujer, según datos del curso 2023-2024. Vemos como la brecha de género se sigue perpetuando, ¿a qué crees que se debe?  

Creo que la brecha de género en los estudios STEM está muy relacionada con estereotipos sociales profundamente interiorizados. Durante años, las ingenierías y las carreras técnicas se consideraron ámbitos masculinos, y aunque esa percepción ha cambiado, todavía siguen presentes ciertas ideas sobre qué profesiones encajan mejor con hombres o mujeres. 

El aumento de referentes femeninos en estos campos es fundamental para que las nuevas generaciones puedan verse reflejadas en ellas. Sin embargo, desde pequeñas, las mujeres seguimos recibiendo mensajes que asocian lo femenino con la sensibilidad, la empatía y los cuidados, lo que puede influir, incluso de forma inconsciente, en nuestras elecciones académicas y profesionales. 

No parece casual que la presencia femenina sea menor en las carreras STEM y, al mismo tiempo, muy elevada en ámbitos vinculados tradicionalmente con el cuidado de las personas, como enfermería, farmacia o psicología. Por tanto, más que una cuestión de capacidades, creo que hablamos de expectativas y roles sociales que todavía condicionan nuestras decisiones. 

Mirando hacia atrás, desde tu entrada como ingeniera investigadora junior hasta tu nuevo rol como Head of eHealth & Biotech, ¿qué aprendizaje te gustaría compartir con quienes están empezando en tecnología? 

Al principio os hablaba de lo importantes que fueron y son para mí todas las personas con las que fui trabajando estos años, tanto a nivel profesional como personal. Esto no es de ahora, sino que ya viene desde la universidad. Me gustaba estudiar con amigos, preparábamos juntos trabajos, boletines y exámenes y nos pasábamos horas y horas debatiendo juntos para llegar a soluciones. Esto no es distinto en el trabajo.  

De primeras uno puede pensar que dedicarse a la tecnología es estar inmerso en cada uno en su ordenador programado, pero la realidad es que en cada proyecto en el que trabajamos, nos pasamos horas y horas hablando y debatiendo. En cada solución que diseñamos y desarrollamos influye la opinión y experiencia de muchas personas distintas, tanto dentro del centro como de fuera, que trabajamos para llegar a un mismo objetivo o con un mismo fin. Por eso diría que el mayor aprendizaje, más allá de aspectos técnicos o tecnológicos, es ese: la gran importancia del trabajo en equipo.  

Y, para terminar, ¿qué te ilusiona más de esta nueva etapa al frente de eHealth & Biotech en Gradiant? 

Bueno, la verdad es que poder dirigir una línea y definir su estrategia de un centro tecnológico como Gradiant, me parece muy motivador. Además del componente social, una de las cosas que más me gusta de mi trabajo es el diseño de proyectos y soluciones tecnológicas. 

Me gusta comprender un problema o necesidad que existe en la sociedad y pensar los componentes tecnológicos (y también no tecnológicos) que serían necesarios para dar solución a esa problemática. Este nuevo rol me permite tomar decisiones en ese sentido, así como los proyectos y líneas de investigación de mayor interés para el centro. Además, no os voy a mentir, ¡¡tener mi propio equipo me parece súper motivador!! Hablé ya muchas veces de la importancia que tienen para mí las personas y el trabajo en equipo, por lo que poder gestionar y acompañar tan de cerca a estas personas en sus aventuras profesionales, me parece muy ilusionante también. 

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ICAREWOUNDS project has received funding from the European Commission, ISCIII, NCBR, HRB, AKA and MUR under the framework of the co-funded partnership Transforming Health and Care Systems (THCS), GA No. 101095654 of the EU Horizon Europe Research and Innovation Programme. 

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FLUTE project has received funding from the Horizon Europe Framework Programme (HORIZON) Research and Innovation Actions under grant agreement Nº 101095382.