“Nuestro valor está en combinar capacidades tecnológicas para abordar los problemas de una forma global”, Marielena Márquez, Head of Industry en Gradiant

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La industria avanza hacia modelos más conectados, flexibles, eficientes y sostenibles, impulsados por tecnologías como la inteligencia artificial aplicada, el machine learning, el IoT o el cloud continuum. En Gradiant, estas capacidades se trasladan a proyectos y soluciones orientados a ayudar a las empresas industriales a digitalizar sus procesos, mejorar su competitividad y avanzar en la adopción de los modelos de Industria 4.0 y 5.0. 

Al frente de esta línea está Marielena Márquez, responsable de Industria en Gradiant, ingeniera de Telecomunicaciones por la Universidade de Vigo y MBA por Galicia Business School, desde donde lidera proyectos de innovación y transferencia tecnológica dirigidos a acercar las tecnologías avanzadas a las necesidades reales del sector industrial. 

En 2023, cuando te entrevistamos con motivo de nuestra serie “Tecnólogas del siglo XXI”, nos contabas que estabas terminando el Máster y trabajando en la línea de Cloud Native. Hoy eres responsable de Industria en Gradiant, ¿qué ha cambiado entre aquella Marielena y la de hoy? 

¡La verdad es que ha cambiado mucho y nada a la vez! Aquella Marielena estaba dando sus primeros pasitos en el mundo laboral. De hecho, como bien apuntas, aún estaba terminando el Máster habilitante de Teleco, ya que empecé a trabajar en el verano del primero para el segundo año. Estaba llena de ilusión, con muchas ganas de aprender e ir perfilando poco a poco el rumbo de mi camino profesional. Y la verdad, esto no ha cambiado mucho: ahora vuelvo a encontrarme dando primeros pasos, pero en un nuevo puesto, muy distinto al que tenía hace 3 años, pero con la misma ilusión y ganas de aprender y crecer como profesional. También son muy parecidos los nervios e incertidumbre que suelen acompañar a los cambios importantes; los tenía entonces, asociados a empezar una nueva etapa y los tengo también ahora al asentarme como responsable de Industria.  

Pero es verdad que sí noto una gran evolución: estos 3 años han sido muy intensos y todo ha ido bastante rápido, lo cual siento que me ha hecho crecer a gran velocidad en muchos aspectos profesionales y también personales. En concreto, estos dos últimos años, en los que he ido asumiendo progresivamente la responsabilidad de la línea de Industria, me han permitido afrontar nuevos retos de forma constante. He asumido responsabilidades muy diferentes a las que tenía en 2023 y he desarrollado capacidades y habilidades tanto técnicas como interpersonales. Me sigue quedando muchísimo por aprender y lo sigo haciendo día a día. Con respecto a 2023, la experiencia que he adquirido me hace sentirme mucho más segura de mí misma para seguir enfrentándome a los nuevos retos que se van presentando. A esto ha ayudado mucho el entorno de Gradiant, cuya esencia tampoco ha cambiado con respecto al que me recibió aun como estudiante en 2022. Rodearme de l@s grandes profesionales y personas que trabajan aquí, que me han apoyado y ayudado estos años a crecer y han confiado en mí es el principal motivo de la evolución que noto que he tenido. 

Tu perfil ha evolucionado desde una faceta muy técnica hacia un rol en el que también entran la estrategia, el negocio y la relación con empresas. ¿Cómo has vivido ese cambio? ¿cuál está siendo tu mayor reto en este sentido? 

La verdad es que para mí el cambio ha ido muy rápido y apenas he podido reflexionar mucho sobre cómo lo he vivido. Especialmente en los primeros meses, ha habido nervios y momentos de cuestionar si estaba preparada para ello, pero yo creo que la ilusión y ambición por hacer lo mejor posible mi trabajo con la oportunidad que se me planteó, me ha impulsado a navegar y resolver los retos día a día. Para ello, el apoyo de las personas que me rodean en Gradiant ha sido fundamental y han hecho que viviera este cambio de forma tranquila y con confianza. 

Retos como decía he tenido muchísimos porque durante el cambio todo era nuevo para mí. A nivel del enfoque del puesto, yo tenía bastante claro que quería orientarme justamente hacia un rol de negocio, personas y estrategia. Pero es cierto que ir dejando el enfoque técnico más puro me ha costado más de lo que imaginaba. A pesar de que este rol me sigue permitiendo estar en contacto directo con la tecnología, admito que por momentos echo de menos poder dedicar tiempo a resolver directamente problemas técnicos. En esta línea, siendo una persona muy proactiva y perfeccionista, creo que el mayor reto que he tenido es aprender a gestionar el no poder hacer yo todo lo que está bajo mi responsabilidad, controlando la tentación de implicarme a bajo nivel en desarrollos técnicos para poder focalizar mi tiempo en las tareas que realmente aportan valor a la línea como responsable. 

Ahora también te toca liderar y acompañar a otras personas. ¿Qué tipo de responsable quieres ser y qué intentas aportar a tu equipo? 

Diría que, sobre todo, quiero ser una responsable en la que mi equipo pueda confiar. Me gusta construir esta confianza de forma recíproca y desde la transparencia. Quiero que las personas de mi equipo sientan que pueden decirme las cosas como son, también cuando algo no funciona o cuando no están de acuerdo conmigo y poder hacer yo lo mismo con ellas. Creo que esa comunicación abierta es fundamental para mejorar como equipo y también, para que yo pueda seguir aprendiendo en este rol que, al final, es tan nuevo para mí. 

También me parece muy importante conocer bien a las personas con las que trabajo, entender cuáles son sus fortalezas, qué les motiva y en qué aspectos pueden necesitar más apoyo. No creo que acompañar a un equipo consista en exigir lo mismo a todo el mundo, sino en encontrar el equilibrio adecuado para ayudar a cada persona a potenciar aquello en lo que destaca y a gestionar o mejorar sus puntos menos fuertes. Mientras, hay que buscar lo que es mejor para el conjunto. 

En este sentido, tengo también bastante trabajo personal por delante. Soy muy perfeccionista y tiendo a querer tener todo bajo control. Así que, uno de mis aprendizajes está siendo precisamente dar más espacio e independencia, confiar en que no necesito estar implicada en cada detalle y dejar que cada persona se apropie de sus responsabilidades. Más allá de que, por supuesto, no quiero perder la cercanía que creo que me caracteriza, para que puedan contar conmigo cuando lo necesiten y aportarles esa seguridad.  

Dicho de forma resumida, me gustaría construir una dinámica basada en la cercanía y la empatía, combinando esto con compromiso, responsabilidad y profesionalidad como valores clave en el equipo. 

Si hablamos del área que has pasado a liderar en los últimos meses, ¿Qué aprendizajes han sido clave para ayudarte a orientar tu labor como Head of Industry en Gradiant? 

En este sentido, creo que mucho aprendizaje ha venido de haber cursado el MBA justo en el momento en el que empecé a asumir progresivamente estas responsabilidades. Mi formación hasta entonces había sido completamente técnica, con el Grado y el Máster de Telecomunicaciones, por lo que había muchas áreas relacionadas con la estrategia y el negocio que eran nuevas para mí. El MBA me permitió adquirir una visión mucho más amplia y algunas herramientas básicas en ámbitos como marketing, finanzas, operaciones, recursos humanos, o comercial y ventas. Esta perspectiva ahora me ayuda mucho a entender mejor las distintas dimensiones que hay detrás de la gestión de una línea como Industria. 

Pero, probablemente, la parte que más valor he podido aplicar en el día a día ha sido todo lo relacionado con gestión y liderazgo de personas, así como competencias más transversales como comunicación, negociación o toma de decisiones. Al final, mi rol consiste en buena medida en hacer de puente entre capacidades tecnológicas y necesidades de negocio, y para eso, no basta con entender la tecnología; tiene aún más valor el saber escuchar, entender qué necesita realmente una empresa, gestionar expectativas y ser capaz de transformar nuestras capacidades en una propuesta de valor que tenga sentido para ese cliente. 

Y luego está todo lo que se aprende simplemente haciendo. Estos últimos años se me han presentado situaciones muy diferentes: gestión de proyectos, resolución de conflictos, reuniones con clientes, preparación y defensa de propuestas, presentaciones en público… y cada una te da herramientas que difícilmente se adquieren solo con formación. Incluso a nivel más personal, he tenido que aprender mucho sobre cómo priorizar, gestionar mejor mi tiempo o delegar. Creo que precisamente la combinación entre esa formación más estructurada y todo lo que aprendo a base de experiencia es lo que más me ayuda a construir mi forma de desempeñar este rol. 

Por si nos está leyendo alguna empresa del sector industrial, cuéntanos cómo trabajáis con las empresas que se acercan a Gradiant para detectar dónde la tecnología puede generar un impacto real y medible. 

Como centro tecnológico, nuestra misión es precisamente conseguir que la transferencia tecnológica tenga un impacto real en las empresas. No se trata de innovar por innovar ni de aplicar la tecnología más compleja posible, sino de encontrar la solución que realmente aporte valor. Muchas veces, así lo hemos comprobado en proyectos pasados, una solución relativamente sencilla puede resolver un problema muy importante. 

Para ello, nos involucramos mucho en entender el negocio, los procesos, las herramientas y los datos que ya tiene cada empresa desde un inicio. Nos apoyamos en su conocimiento experto, porque nadie conoce mejor su realidad que ellos, y lo complementamos con nuestro conocimiento tecnológico. A partir de ahí, trabajamos conjuntamente para diseñar soluciones a medida, ajustadas a su contexto y orientadas a resolver una necesidad concreta de forma útil y medible. 

Sin duda, una cosa es desarrollar una tecnología y otra conseguir que se instale en una a una fábrica o a un proceso productivo. ¿Qué tiene que ocurrir para que esa transferencia funcione? 

Creo que hay dos factores especialmente importantes: los datos y las personas. En la línea de Industria, la gran mayoría de las soluciones que desarrollamos se apoyan en datos e Inteligencia Artificial. Una de las principales barreras que nos encontramos aquí suele ser precisamente disponer de datos accesibles en cantidad y calidad suficientes. Antes de automatizar o digitalizar en industria, hay que asegurarse de que el proceso está bien definido y optimizado y de que la base sobre la que vamos a construir es la adecuada. Si no, corremos el riesgo de digitalizar ineficiencias. 

Y luego está la parte humana, que para mí es igual de importante. A veces quienes impulsan una solución no son quienes van a utilizarla en el día a día, y eso puede dificultar mucho su adopción. Involucrar desde el principio a las personas usuarias, entender sus necesidades y diseñar con ellas permite no solo facilitar la aceptación de la tecnología, sino también asegurarnos de que la solución realmente les resulta útil y aporta valor. 

IA, IoT, cloud continuum, edge… Gradiant combina capacidades muy diferentes. ¿Dónde crees que está nuestro mayor valor para una empresa industrial que quiere abordar un proceso de transformación tecnológica? 

Creo que nuestro mayor valor está precisamente en combinar capacidades tecnológicas muy diferentes y poder abordar los problemas de una forma global. Una empresa no suele necesitar “IA” o “edge” de manera aislada, sino resolver una necesidad concreta. Para ello, muchas veces es necesario integrar varias tecnologías y adaptarlas a su realidad. 

En Gradiant, podemos acompañar ese proceso desde la captura y gestión de los datos hasta su procesamiento, análisis y explotación, combinando IoT, cloud-edge, IA o ciberseguridad, según lo que tenga sentido en cada caso. Esa visión transversal, junto con nuestra capacidad para desarrollar soluciones a medida y sin estar condicionados por un producto concreto, nos permite proponer la tecnología que realmente encaja con las necesidades y el grado de madurez de cada empresa. 

Mirando a los próximos años, ¿hacia dónde te gustaría llevar la línea de Industria y qué papel te gustaría que tuviese Gradiant dentro del ecosistema innovador industrial? 

Me gustaría que Gradiant se consolidase como un aliado tecnológico de referencia para el sector industrial, especialmente en Galicia y España, pero también con una presencia cada vez mayor a nivel europeo. No solo como proveedor de conocimiento o tecnología puntera, sino como un socio capaz de acompañar a las empresas en sus procesos de transformación y ayudarles a convertir la innovación en resultados reales. 

A nivel más amplio, me gustaría que la línea de Industria contribuyese también a fortalecer el ecosistema innovador gallego. Trabajamos para generar nuevas colaboraciones entre empresas, centros tecnológicos, universidades y otros agentes. Queremos que la tecnología se traduzca en mayor competitividad, nuevas oportunidades y crecimiento económico para nuestra industria. . Será una oportunidad para compartir resultados, contrastar enfoques con la comunidad investigadora y seguir mejorando tecnologías del lenguaje más eficientes, controlables y útiles.